Con alma de cuentacuentos, algo para los niños que desean saber sobre la cultura diaguita actual ...

Araucaria en Diaguitas (Chile) 2007.
Cachorros
Columpiándose sobre el hilo de humo, la chala de maíz retostada por el sol asemeja página de libro anunciado. No, no está sola. Otro pájaro blanco asemeja al petroglifo del indio Yume en
- ¡ Buen día Madre Tierra ! , dice la niña.
- ¡ Buen día Padre Sol ! , saluda el niño.
Y, el viento Terral ( que algo sabe de historia ) empieza a soplar : “ Aún no hay testimonio del origen de los diaguitas. Habitaron en el noroeste argentino y gran parte del norte chileno hasta la zona central. En el Valle de Elqui asentaron sus afanes de expansión cultural ”, susurra al oído.
- ¡ Hermana, hay viento !
- ¡ Uf, qué calor !
“ – Con la llegada de los conquistadores españoles (1536) optaron por el cristianismo en vez de la religión al sol de los Incas.” No lejos, la llovizna impide el vuelo de aves de rapiña posadas sobre la piedra tutelar.
- ¿ Oyes algo ?
- Sí.
“ - ¿ Cómo era su organización ? Bueno, prácticamente en todos los valles se daba una organización dual con un gobierno en lo alto del valle y otro en la región costera. Según, algunos historiadores, cada tribu tenía voces diferentes a las otras. En todo caso, había una lengua llamada Kakán que era conocida tanto por los diaguitas chilenos como por los diaguitas calchaquíes que habitaban territorio argentino y ésta ha quedado en la toponimia a pesar de la enorme influencia del Quechua en la región ”, alardea el Terral poniéndose al día en la investigación. El Terral, viento caluroso de los diaguitas, hace de tío bueno para ayudar en las tareas. Dice : “ Según cronistas y misioneros, la población diaguita es reducida ( ... unos 30 mil en Chile y 60 mil en Argentina ) . Cultivan el maíz, quinoa, papas, porotos, zapallos. Son agricultores y pastores. Manejan rebaños de guanacos y llamas utilizando carne y pelaje para alimento y vestuario. Son diestros en construir terrazas de cultivos y chozas para vivir. El sistema de regadío aún asombra a los expertos. Son previsores y aprovechan, por ejemplo, la algarroba para harina del pan y la chicha en la fiesta.”
- ¡ Oye, hay una leona !
- ¿ Queeé ?
“ – Las habitaciones estaban hechas con cimientos de piedras, adobe, quincho y techumbre de totora o pajonal en una o dos aguas. En algunos casos eran caserones familiares. Pero, los diaguitas de antaño pasan a la historia del arte andino por su alfarería prodigiosa. Actualmente, la museografía chilena registra con ciencia todo lo concerniente al arte diaguita. El jarro pato es figura arquetípica. Aplican colores del rojo, negro, blanco y ocre en figuras geométricas inescrutables. La metalurgia y el trabajo en piedras no son ajenos a su quehacer artístico. Ahora, en el pueblo que rinde honor a los diaguitas, nacen expresiones artísticas o neodiaguitas.”
- ¡ Mira, bajo la piedra !
- ¡¡ Oh !!
Y, el Terral amigo – tan Clásico como ya desde 1440 d. C. los cacharros de greda – se aleja por la quebrada abajo para llevar la noticia de dos niños que auxilian a la leona herida que acaba de dar a luz.
